Decenas de miles de trabajadores y estudiantes se manifestaron este viernes en Bruselas contra la política de ajuste del Gobierno federal belga, un «primer aviso» acompañado de la amenaza de una huelga general a finales de noviembre por parte de los mayores sindicatos del país.

Según la policía, 30,000 personas participaron en la marcha, que partió pasadas las 11:00 de la estación Central hacia la del Midi, aunque desde antes de las 10:00 ya se concentraba una gran multitud en las inmediaciones del lugar de salida. El sindicato socialista FGTB cifró la participación en 50,000 personas.

Al cortejo se incorporó también el sindicato cristiano CSC tras acudir a las sedes de los cinco partidos de la llamada coalición «Arizona»: la Nueva Alianza Flamenca (N-VA, nacionalistas flamencos), el Movimiento Reformador (MR, liberales francófonos), Los Comprometidos (Les Engagés, demócratas cristianos francófonos), Vooruit (socialdemócratas flamencos) y los Demócratas Cristianos y Flamencos (CD&V), donde entró a negociar con algunos de ellos.

La protesta llega en plena negociación presupuestaria: el Gobierno del primer ministro, Bart De Wever, busca unos 10,000 millones de euros adicionales para las cuentas federales y debe repartir las medidas en el llamado «cónclave presupuestario», una negociación a puerta cerrada entre los líderes de la coalición.

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