Lo primero que le confesó Óscar Belgal a su abuela, Juana De León, fue que quería regresar a República Dominicana. Ella le aconsejó que no lo hiciera todavía y que esperara un poco más para reunir lo suficiente y construir una casita en Santo Domingo.
De eso pasaron dos meses. El joven, de 28 años, lleva tres años residiendo en Estados Unidos y nunca imaginó que quedarse allí lo llevaría a verse envuelto en un grave incidente con agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés).
En su cuello todavía tiene alojada la bala que le disparó uno de los policías migratorios el pasado 8 de octubre, durante un operativo para arrestarlo. En la actualidad, se encuentra detenido en una celda de aislamiento en el Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn.



