
El presidente de Francia, Emmanuel Macron, advirtió este lunes que las nuevas protestas del sábado 31 de octubre serán también de «alto riesgo» y confirmó que pidió al Gobierno francés responder a las «demandas legítimas en la raíz del movimiento social».
«Estaremos presentes y organizados» para el 31, alertó Macron, durante su visita a la Alcaldía de Marsella que fue, en parte, vandalizada por un grupo de alborotadores el 17 de octubre.
Señaló, además, que el próximo sábado se permitirán manifestaciones, pero «fuera de los centros de las ciudades» para tratar de evitar disturbios y los saqueos del 17 de octubre.
Más de 1.400 personas fueron detenidas en el marco de las fuertes y en ocasiones violentas manifestaciones del sábado en Francia por el deterioro del poder adquisitivo y los servicios públicos, dijo el lunes el ministro del Interior.
A falta de poco más de medio año para las elecciones presidenciales, el país europeo vive un momento convulso, con un creciente malestar social que ha derivado en protestas, disturbios y saqueos.
Después de un primer estallido violento el 17 de octubre, cientos de miles de personas participaron el sábado en marchas en París y otras ciudades que, en su mayoría, transcurrieron pacíficamente.


