Lo que parecía encaminado a ser una noche de reivindicación para Mason Miller terminó convirtiéndose en una pesadilla para San Diego. Y en medio del drama apareció Jackson Chourio, con el bate en las manos y dos outs en la pizarra, para darle a Milwaukee una victoria que dejó a los Padres contra las cuerdas.

Miller, uno de los grandes responsables de que San Diego llegara a la postemporada, llegó a la novena entrada con la misión de completar un salvamento de seis outs.

Era el hombre en quien los Padres confiaban para cerrar el partido y mantener con vida la posibilidad de igualar la serie.

Pero el que durante la temporada regular había sido una garantía comenzó a mostrar una versión poco habitual de sí mismo. El potente cerrador perdió el control, llenó las bases y concedió tres boletos, los primeros que había otorgado en su carrera de postemporada. La ventaja de dos carreras que San Diego había construido se desmoronaba.

Entonces llegó el turno de Chourio.

Con dos outs y la presión de una entrada que podía definir el partido, el joven jardinero conectó un sencillo de dos carreras que dejó tendidos a los Padres. La pelota encontró el terreno y con ella se fueron las esperanzas de San Diego de proteger una ventaja que parecía suficiente apenas unos minutos antes.

El 4-3 no solo selló la remontada de Milwaukee. También convirtió a Chourio en el protagonista de una noche que parecía pertenecerle a Miller.

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