Hay películas cuyo destino parece quedar decidido durante su estreno y otras que necesitan años, incluso décadas, para encontrar a los espectadores capaces de apreciarlas de una manera diferente. «Grease 2» pertenece claramente al segundo grupo.
Estrenada en 1982, cuatro años después del fenómeno protagonizado por John Travolta y Olivia Newton-John, la secuela tuvo que cargar desde el principio con comparaciones inevitables y, para empeorar las cosas, llegó a los cines en un momento particularmente complicado.
Basta observar lo que ocurría en las salas estadounidenses durante su primer fin de semana. «Grease 2» quedó en quinto lugar, detrás de «E.T.«, «Star Trek II: The Wrath of Khan», «Rocky III» y «Poltergeist».
No era precisamente un escenario favorable para una película que intentaba repetir, con nuevos protagonistas, personajes y canciones, la fórmula de uno de los musicales cinematográficos más populares de finales de los años 70.
El resultado comercial tampoco ayudó. Con un presupuesto cercano a los 11 millones de dólares, recaudó alrededor de 15 millones en Estados Unidos, muy lejos de los resultados obtenidos por «Grease«.



