La temporada 1997-98 de la NBA fue el «Último Baile» (Last Dance) de Michael Jordan con los Chicago Bulls.
A estas alturas, todo el mundo conoce la historia: Jordan y compañía iniciaron el año sabiendo que sería la última vez que la plantilla actual del equipo estaría junta.
Debido a eso, para los Bulls era conseguir el campeonato o fracasar.
Como era de esperarse, Jordan impulsó a su equipo hacia otro título.
Gracias a una actuación fantástica en las Finales de la NBA de 1998 —en las que Jordan ganó el premio al JMV (MVP) de las Finales tras promediar 33.5 puntos por partido—, los Bulls lograron la hazaña y aseguraron el segundo tricampeonato (three-peat) del equipo.
Con esa tarea cumplida, Jordan se retiró de la NBA por segunda vez en su carrera.



