China acusó este viernes a Estados Unidos de intentar sabotear sus relaciones con Cuba mediante una nueva ronda de sanciones económicas que alcanza por primera vez a dos empresas del gigante asiático, en una escalada de las tensiones diplomáticas provocadas por la política de presión de Washington contra el Gobierno cubano.

Las medidas, anunciadas el jueves por la Administración del presidente Donald Trump, afectan a ocho entidades y dos personas vinculadas, según las autoridades estadounidenses, con el suministro de equipos militares, las operaciones petroleras y las estructuras empresariales relacionadas con el poder político y militar de la isla.

El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores chino, Guo Jiakun, rechazó las restricciones y aseguró que Pekínadoptará las medidas necesarias para defender los derechos e intereses de sus compañías.

«China se opone firmemente a la injerencia y el sabotaje de Estados Unidos en la cooperación entre China y Cuba«, declaró Guo durante una rueda de prensa, según informó la agencia AFP.

El funcionario sostuvo que las relaciones económicas entre ambos países son legítimas y transparentes. También cuestionó la aplicación extraterritorial de las sanciones estadounidenses, al considerar que carecen de fundamento en el derecho internacional y no cuentan con autorización del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.

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